Volvió a salir de servicio el acueducto Esperanza-Rafaela

La rotura de un caño en el campo de bombeo de Esperanza provocó la salida de servicio del acueducto Esperanza-Rafaela, principal fuente de abastecimiento de agua potable de nuestra ciudad.

 

El inconveniente fue detectado a las 21 del martes y el bombeo estuvo interrumpido hasta la medianoche. Como consecuencia, al efectuar el tradicional bombeo intenso que ASSA realiza todas las noches utilizando el agua de la cisterna -de 10 millones de litros de capacidad-, se produjo un descenso en la reserva que provocó una caída de un metro aproximadamente en el nivel de la cisterna que tiene un máximo de 4,90 metros y un nivel crítico de dos metros, por debajo del cual no se puede seguir bombeando: si el nivel llega a los dos metros, automáticamente se deja de bombear agua a la red domiciliaria, cualquiera sea la situación del servicio.

Se trata de la tercera avería importante en el sistema del acueducto desde julio hasta ahora. Y no fue la única: ayer, además del inconveniente sufrido por un caño en el campo de bombeo, se observó otra pérdida en el sistema también en la zona de Esperanza, aunque la misma no produjo la interrupción del bombeo.

Según informaron fuentes de la empresa consultadas por este diario, ya en la mañana de ayer el servicio estaba normalizado, aunque dos pozos permanecían inactivos en la zona donde se rompió el caño que ocasionó la avería.

Mientras tanto, la sucesión de averías que viene sufriendo el acueducto ya encendió luces de alarma no solo en la gerencia local de ASSA, que dirige el Ing. Carlos Maina, sino también en las autoridades municipales, entre las cuales crece la certeza de que el acueducto actual, exigido al máximo de su capacidad desde hace por lo menos 20 años, está mostrando signos de agotamiento que se traducen en las averías mencionadas.

Plan de Contingencia

En este contexto, urge la necesidad de contar con un plan de contingencia al que la ciudad pueda recurrir si se produce una salida de servicio prolongada del acueducto, que se extienda por más de uno o dos días.

Hay un caso testigo que debería alertar al máximo a los responsables de atender la problemática del agua en la ciudad. A principios de año, en pleno mes de enero, la rotura de una junta en un caño de 1,5 metros de diámetro del acueducto que abastece a la ciudad de Bahía Blanca provocó que la presión del agua fugada desalineara los caños. Para volver a alinear la estructura, de enorme peso, no se pudo contar con máquinas pesadas adecuadas y los ingenieros debieron operar en condiciones extremas. Casi un millón de habitantes de Bahía Blanca quedó sin agua potable durante varios días: el acueducto averiado tiene 40 años, prácticamente la misma edad que el acueducto Esperanza-Rafaela.

El caso Bahía Blanca debería ser analizado en profundidad por las autoridades locales -tanto de ASSA como del Municipio- para analizar qué se debe hacer frente a una emergencia extrema como esa. Por ejemplo, establecer un listado de sitios críticos a los que se debe asistir con camiones cisternas; conocer con cuántos camiones y en qué períodos de tiempo se puede contar; qué stocks de agua mineral manejan los supermercados y distribuidores locales; en qué momento se deben interrumpir las clases; cuáles pueden ser los barrios con mayores dificultades; qué cantidad de hogares con personas ancianas o enfermas aproximadamente habría que asistir en cada barrio; qué posibilidades existen de traer agua en vagones cisterna por vía del ferrocarril, etc.

Mientras se espera por anuncios concretos para el futuro acueducto, hay que tomar conciencia inmediata de la urgencia de contar con un plan de estas características, dado que todo indica que en cualquier momento puede registrarse un problema mayor con el acueducto actual.Y para ese momento, que ojalá nunca llegue, convendrá estar muy preparados.

(SinMordaza)

Autor entrada: Resumen del Interior